Ante la amenaza imperialista
sobre Corea del Norte
Corea del Norte realizó su segundo
test con una bomba nuclear,
el 25 de mayo pasado. El
hecho causó la furia del imperialismo
yanqui. Inmediatamente, el
presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, pidió al mundo
que se «enfrente con Corea del
Norte», afirmando que el imperialismo
está determinado a proteger
la «paz y la seguridad del
mundo». El Secretario de Defensa
americano, Robert Gates, dijo
que EEUU no aceptará a Corea
del Norte como un «Estado nuclear
», y amenazó: «No vamos a
quedarnos parados mientras Corea
del Norte monta la capacidad
de causar destrucción en cualquier
blanco en Asia o en nosotros».
Inmediatamente, los países imperialistas
de Europa, Japón, además
de otras potencias nucleares,
amenazaron con represalias
contra los norcoreanos, planteando
la posibilidad de realizar un
ataque militar contra el país. Vergonzosamente,
las amenazas han
tenido la complicidad de Rusia y
de China, que votaron las sanciones.
Corea del Norte respondió
a las amenazas con el lanzamiento
de dos misiles de mediano
alcance, en dirección al mar
de Japón.
Es improbable que el imperialismo
lleve adelante una invasión
contra Corea. Un plan de ese tipo
es impracticable luego del pantano
militar iraquí. Pero el gobierno
Obama, en conjunto con la
ONU y la OTAN, podría patrocinar
ataques y bombardeos contra
el país.
Una enorme hipocresía
En primer lugar, hay una hipocresía
enorme por detrás de las
declaraciones del gobierno Obama
y de los representantes del
imperialismo europeo y sus aliados.
La declaración del norteamericano,
convocando a «todo el
mundo a levantarse contra Corea
del Norte» es totalmente alucinante
y empalidece delante de
los crímenes cometidos por el
imperialismo yanqui contra la
humanidad. En verdad, se trata
de otra campaña imperialista,
auxiliada por la gran prensa, que
intenta construir otra [falsa]
amenaza a la «paz mundial». Algo
que ya vimos en las campañas de
demonización de Sadam Hussein
para justificar la invasión a Irak.
También es absurda la supuesta
intención del imperialismo de
evitar la «proliferación de nucleares», usada como disculpa
para amenazar no sólo a Corea
del Norte, sino también a
Irán, acusado por EEUU de desarrollar
un programa de armas
atómicas. Mientras amenaza a
Corea del Norte, EEUU, auxiliado
por la ONU, sencillamente
hace la vista gorda delante de las
bombas atómicas de Israel, la
India y Pakistán, porque esos
tres países son firmes aliados del
imperialismo. Ninguno de ellos
firmó el Tratado de No Proliferación
de Armas Nucleares y,
consecuentemente, podrán usar
esas armas contra un «país no
nuclear». Algo que el imperialismo
norteamericano ya hizo. Hasta
hoy, EEUU fue el único país
que usó armas atómicas contra
una población, en Hiroshima y
Nagasaki, al final de la Segunda
Guerra Mundial [1946].
La verdadera amenaza
es el imperialismo
La presión de EEUU y sus aliados
contra los países que desarrollan
armas atómicas, como
Corea del Norte, o tecnología
nuclear, como Irán, levanta una
discusión acalorada. Al final,
¿esos países tienen o no el derecho
de desarrollar ese tipo de tecnología?
Para responder esa
cuestión es necesario analizar
cada caso en particular utilizando
siempre un criterio de clase.
No es de hoy que el imperialismo
norteamericano busca imponer
su monopolio en las armas
nucleares para aplastar a los pueblos
y países que tengan algún
grado de independencia. Para eso,
el imperialismo tiene un importante
aliado: la ONU y su Consejo
de Seguridad, que reúne los
países imperialistas, además de
Rusia y de China, que poseen la
mayoría del arsenal atómico del
planeta. Ninguno de ellos tiene la
menor intención de deshacerse
de él. En el caso norcoreano, la
cuestión decisiva es el hecho de
que el imperialismo intenta imponer
su control absoluto sobre
las armas nucleares, o al menos
hacer que sólo los países imperialistas
y sus aliados (Israel, India
y Pakistán) las tengan.
Los EEUU permitieron que sus
aliados desarrollasen armas nucleares
para chantajear y amenazar
a los palestinos, a los países
árabes, e incluso para una posible
utilización en ataques militares
tácticos en la guerra de Afganistán
bajo el argumento de
«combatir el terrorismo».
Lejos de representar un «peligro
contra el mundo», Corea del
Norte es un país pequeño e inmensamente
pobre. Podría ser
tachada del mapa en unos minutos
por el poderío militar de
EEUU. Las presiones y amenazas
imperialistas sirven sólo para
forzar la capitulación de todos los
gobiernos que poseen alguna independencia
en relación al imperialismo
y lo enfrentan de alguna
manera. En ese sentido, es legítimo
que países amenazados
(como Corea del Norte) tengan
el derecho a tener armamento nuclear
para que no sean atacados
por el imperialismo y sus aliados.
Por otro lado, es plenamente
justificado el temor de los trabajadores
ante gobiernos que desarrollan
armas de destrucción
masiva, como es el caso de las
armas nucleares. Son armas que
pueden destruir países enteros y
causar la extinción de la humanidad.
Es lógico que debe apoyarse
la lucha por el desarme nuclear
general. Sin embargo, eso
sólo podrá ser alcanzado tras la
derrota final del imperialismo.
Para desarmarlo, sin embargo, es
necesaria la resistencia armada
de los países invadidos o amenazados
de invasión.
De momento, posicionarse
contra el derecho de Corea del
Norte de tener armas nucleares
es hacerse eco de la campaña
imperialista levantada por Obama
que exige del mundo el desarme,
bajo el discurso hipócrita
de la «defensa de la paz». Significa
impedir que un país más
débil y amenazado pueda defenderse
de las amenazas, mientras
el imperialismo se reserva el derecho
de dominar los pueblos,
explorar y usar su arsenal nuclear
para realizar chantajes. El imperialismo
es el verdadero peligro
para la humanidad.
El régimen de Kim Jong-II
Por otro lado, existe una duda
sobre si es correcto que Corea
del Norte tenga armas nucleares
bajo una opresora dictadura burocrática
comandada por Kim
Jong-II. Es importante que ese mismo régimen viene negociando
y entregando el país a
la voracidad del imperialismo
desde 2006. En la época, Kim
Jong-II puso en marcha negociaciones
con el gobierno Bush
para suspender la puesta en marcha
de las centrales nucleares y
ganar algunas migajas de ayuda
de EEUU. Además, la dictadura
norcoreana es responsable por la
restauración del capitalismo que
pasó a depender estrechamente
de China, con la cual tiene 80%
de su comercio.
Es lógico que los revolucionarios
combatan la dictadura restauracionista
de Kim Jong-II. Lo
que significa apoyar todas las luchas
del pueblo norcoreano para
derribarlo y democratizar el país.
Además, el gobierno norcoreano no tiene un proyecto de independencia
y en cualquier momento
pueden ceder a las presiones
del imperialismo. Por ello no depositamos
ninguna confianza en
el régimen de Kim Jong-II y no
le damos ningún apoyo político.
Sin embargo, independientemente
del régimen que rige en
Corea del Norte y de su dirección,
el actual conflicto se da
entre un país relativamente independiente
contra el imperialismo
que desea someterlo. Por ello,
hay que defender el derecho de
Corea del Norte de resistir al
chantaje nuclear imperialista, desarrollando
ese tipo de armamento.
Los revolucionarios, por lo
tanto, deben apoyar a Corea en el
Norte en este enfrentamiento contra
el imperialismo y sus aliados.
0 comentarios:
Publicar un comentario